“Experimentemos la dulce alegría de saber que estamos consagradas al servicio del Verbo Encarnado y que hemos  sido creadas con el sólo fin de cumplir tan notable misión”. (Jeanne Chézard de Matel)

 

La palabra carisma proviene del término griego kharisma que significa “don gratuito”. Ese “don de gracia”, que  destaca un aspecto peculiar del Misterio total de Cristo, es otorgado por Dios al fundador de un instituto religioso como carisma fundacional.

El Carisma de las Religiosas del Verbo Encarnado es:

“CONTEMPLAR, VIVIR Y ANUNCIAR LA ENCARNACIÓN DEL VERBO”,

siendo apóstoles de la Encarnación por el anuncio del Evangelio del amor y la bondad.